Diciembre 2025
Economic & Market Update
Key Takeaway
Resiliencia económica y utilidades sólidas impulsaron a los mercados pese a un entorno de alta incertidumbre en el frente geopolítico y comercial.
El año 2025 estuvo marcado por un entorno de elevada incertidumbre para los inversionistas. Las tensiones comerciales y la amenaza recurrente de nuevos aranceles generaron episodios de volatilidad a lo largo del año; a ello se sumaron disrupciones políticas internas en Estados Unidos, que derivaron en el cierre de gobierno más prolongado de su historia que retraso la publicación de información económica clave. En paralelo, la Reserva Federal reanudó su ciclo de relajación monetaria tras un periodo prolongado de pausa. No obstante, y pese a este contexto complejo, la actividad económica mostró una notable resiliencia y los mercados accionarios lograron cerrar el año cerca de nuevos máximos históricos.
En Estados Unidos, la economía transitó 2025 con una desaceleración ordenada, evitando los escenarios de contracción que dominaron las preocupaciones a comienzos del año. El consumo privado continuó siendo el principal soporte del crecimiento, respaldado por un mercado laboral que, si bien perdió algo de dinamismo, se mantuvo sólido en términos históricos. En paralelo, la inflación consolidó su trayectoria descendente —en particular en las métricas preferidas por la Reserva Federal— lo que permitió avanzar hacia una política monetaria menos restrictiva sin comprometer la estabilidad de precios.
Los mercados accionarios reflejaron este equilibrio macroeconómico. El S&P500 cerró el año con rendimientos de doble dígito, apoyado en fundamentos corporativos sólidos y en una mayor amplitud del mercado más allá del sector tecnológico. Si bien el Nasdaq volvió a liderar, impulsado por empresas vinculadas a inteligencia artificial, semiconductores y digitalización, otros sectores como industriales y financieros mostraron una contribución creciente, señal de un ciclo de mercado más balanceado.
Uno de los elementos más relevantes de 2025 fue la fortaleza de los resultados corporativos. Las empresas del S&P500 registraron un crecimiento robusto en utilidades, acompañado de márgenes de rentabilidad en niveles récord. Esta combinación de expansión en ingresos, eficiencia operativa y disciplina financiera permitió absorber un entorno de tasas aún elevadas y sostuvo valuaciones exigentes. Las expectativas hacia adelante continúan apuntando a una expansión saludable de beneficios, reforzando la confianza de los inversionistas en la renta variable estadounidense.
En renta fija, el balance del año también fue favorable. Los rendimientos de los bonos del Tesoro tendieron a la baja en la segunda mitad del año, particularmente en los plazos largos, conforme se afianzaron las expectativas de recortes adicionales hacia 2026. El crédito corporativo mostró un comportamiento sólido, apoyado en balances robustos y en una baja percepción de riesgo sistémico, lo que contribuyó al apetito por este tipo de activos.
A nivel internacional, los mercados financieros cerraron el año con resultados positivos, aunque con desempeños diferenciados entre regiones. Un elemento relevante del entorno global fue la depreciación del dólar estadounidense durante la primera mitad del año, cercana al 10% frente a las principales monedas, reflejo de la incertidumbre de la política comercial y la transición de la política monetaria. En este contexto, el oro destacó como uno de los activos más sólidos, reafirmando su papel como instrumento de diversificación y cobertura ante un entorno de normalización monetaria y riesgos geopolíticos persistentes. Por su parte, los activos digitales atravesaron un año de elevada volatilidad, con avances significativos seguidos de correcciones pronunciadas, reflejando un mercado aún dominado por factores de liquidez y especulación.
En México, el año estuvo marcado por un estancamiento de la actividad económica. Los indicadores más recientes apuntan a un crecimiento marginal, con debilidad en el sector industrial y una moderación del impulso interno. En contraste, la inflación general descendió hacia niveles cercanos a 3.6%, lo que permitió al Banco de México iniciar un ciclo gradual de relajación monetaria, acumulando recortes por 75 puntos base en el año y manteniendo un tono prudente en sus minutas. El anuncio de un aumento de 13% al salario mínimo para 2026 mejora el ingreso real de los hogares, aunque también introduce riesgos en materia de costos laborales que podrían limitar la recuperación en el corto plazo.
En conjunto, 2025 cerró como un año ampliamente positivo para los mercados financieros. Fundamentales sólidos, crecimiento económico moderado, inflación en descenso y una rentabilidad corporativa históricamente elevada, permitieron que los activos de riesgo mantuvieran un desempeño constructivo y que los principales índices se ubicaran cerca de máximos históricos. De cara a 2026, el principal punto de atención será que las valuaciones en varios segmentos del mercado estadounidense se encuentran en niveles históricamente elevados, lo que vuelve aún más relevante una aproximación disciplinada, selectiva y enfocada en la calidad de los fundamentales.
En Grupo Inversión anticipamos un 2026 favorable para los activos de riesgo, apoyado en un crecimiento económico razonable en Estados Unidos y en un escenario de expansión de utilidades de doble dígito para las empresas del S&P 500. Este entorno debería verse reforzado por un ciclo adicional de recortes en las tasas de interés, tanto por parte de la Reserva Federal como del Banco de México. En el ámbito cambiario, no anticipamos presiones estructurales relevantes para el peso mexicano, más allá de episodios de volatilidad asociados al proceso de renegociación del T-MEC. En este contexto, mantenemos una visión constructiva, aunque disciplinada, de cara al próximo año.