Marzo 2026
Economic & Market Update
Key Takeaway
Aversión al riesgo en los mercados mundiales ante la escalada de la guerra en Medio Oriente.
Marzo fue un mes marcado por factores geopolíticos, macroeconómicos y de política monetaria que han reconfigurado de manera significativa el panorama de los mercados financieros globales. El elemento que ha dictado la dirección de los mercados durante todo el mes ha sido el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado a finales de febrero. El cierre del Estrecho de Ormuz a partir del 4 de marzo interrumpió aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo y volúmenes significativos de gas natural licuado, provocando una disrupción de proporciones históricas en los mercados energéticos. La magnitud de la situación no tiene precedentes recientes: entre el 3 y el 20 de marzo, el precio del crudo Brent escaló de 81.40 dólares a 106.41 dólares por barril, una apreciación del 30.7% en apenas tres semanas, superando en múltiples sesiones la barrera de los 110 dólares. La volatilidad fue extrema y bidireccional: tras el anuncio del presidente Trump sobre la postergación de ataques y la apertura de negociaciones con Irán, el Brent retrocedió cerca de 11% en una sola jornada, solo para repuntar nuevamente por encima de los 108 dólares cuando Irán rechazó la propuesta de cese al fuego y presentó sus propias condiciones. Al cierre del 31 de marzo, el WTI cotizaba en 101.38 dólares por barril, acumulando un incremento de más del 50% desde el inicio del conflicto.
Este entorno fue el catalizador directo del deterioro en los mercados de renta variable. Los índices bursátiles estadounidenses acumularon pérdidas considerables a lo largo del mes, aunque con una marcada diferenciación por sectores, el S&P 500 registro una caída del 5.09%, el Dow Jones del 5.38%, y el Nasdaq del 4.75%. La volatilidad fue elevada: el índice VIX promedió ~25.0 durante marzo, frente a 16.1 en febrero. Con todo, la rotación sectorial fue el fenómeno más revelador del periodo. El sector energético lideró las ganancias con un avance del 10.31%; en el extremo opuesto, el sector industrial fue el de peor desempeño, con una caída del 8.54%, afectado por el encarecimiento de los combustibles, el deterioro de la confianza del consumidor y el temor creciente a una recesión.
Pasando al mercado de renta fija, los bonos del Tesoro extendieron su venta masiva a lo largo de la curva conforme los inversores revisaron a la baja sus expectativas de recortes. El rendimiento del bono a 10 años se situó por encima del 4.42%, su nivel más alto desde julio de 2025, mientras que el de 2 años superó el 3.94%. Estos movimientos son resultado de la expectativa de presiones inflacionarias persistentes en el mediano plazo. El dólar estadounidense, por su parte, se fortaleció durante la mayor parte del mes ante el apetito por activos refugio, aunque mostró retrocesos puntuales en sesiones donde la diplomacia parecía avanzar.
Sobre política monetaria, la Reserva Federal celebró su reunión del 17 y 18 de marzo, en la que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decidió mantener la tasa de fondos federales sin cambios en el rango de 3.50%–3.75%. Esta fue la segunda reunión consecutiva en que los funcionarios sostuvieron la tasa estable, luego de haberla reducido en 75 puntos base durante la segunda mitad de 2025. Jerome Powell señaló que la inflación sigue por encima del objetivo del 2% con las expectativas inflacionarias aumentado en semanas recientes a raíz del conflicto en Oriente Medio. Sin embargo La FED mantuvo la proyección de un recorte de 25 puntos base para este año.
A diferencia de lo que se esperaría en un entorno de elevada aversión al riesgo, el oro experimentó un comportamiento contraintuitivo durante marzo, cayendo 11.44% en el mes y encaminándose a su peor desempeño mensual desde octubre de 2008. Bitcoin, por su parte, también decepcionó en el mes como activo de cobertura. Desde su máximo histórico de 126,000 dólares en octubre de 2025, la corrección acumulada llega al 45%, cotizando alrededor de 68,200 dólares a finales de marzo. Tanto el oro como el Bitcoin merecen ser monitoreados de cerca, ya que un eventual giro en la política monetaria de la Fed o una desescalada del conflicto podrían reactivar su demanda estructural de manera significativa.
Finalmente, el panorama doméstico tampoco escapó al entorno de incertidumbre global. La inflación en México escaló a 4.63% anual en la primera quincena de marzo; el dato superó el consenso de analistas consultados por Bloomberg que anticipaban 4.37%, y representó un incremento respecto al 4.13% reportado al cierre de febrero. El impulso provino principalmente del componente no subyacente con frutas y verduras disparándose 23% anual. A pesar de este dato, la Junta de Gobierno del Banxico tomó una decisión dividida (3 -2) el 26 de marzo recortando la tasa de interés interbancaria en 25 puntos base para llevarla a 6.75% sorprendiendo a un sector del mercado que apostaba por una pausa ante el repunte inflacionario y la incertidumbre geopolítica. La guía prospectiva de Banxico dejó abierta la posibilidad de una pausa en la reunión de mayo, lo que sugiere que la institución buscará calibrar su siguiente movimiento con mayor información sobre la trayectoria inflacionaria y su impacto en la economía real. Con este recorte, el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos se reduce a 300 puntos base, el menor nivel desde febrero de 2016. Por su parte, el peso mexicano cerró el mes en 17.93 pesos por dólar nivele similar al de inicio de año.