Septiembre 2026
Economic & Market Update
Key Takeaway
La Fed inició su ciclo de alzas y el mercado de bonos reaccionó con una de sus peores caídas en los últimos años, castigando a empresas de valor, mientras que el sector tecnológico sostuvo su liderazgo.
Septiembre marcó un punto de inflexión en la política monetaria estadounidense. La Reserva Federal elevó su tasa de referencia por primera vez desde 2023 (25 puntos base, a un rango de 3.75% a 4.00%) en una decisión unánime, lo que desató una venta generalizada en el mercado de bonos y llevó el rendimiento del bono a 10 años a niveles no vistos desde 2007. El efecto sobre la renta variable fue una dispersión inusual, con más de seis puntos porcentuales de diferencia entre el mejor y el peor de los principales índices estadounidenses en un solo mes.
El comportamiento por índice ilustra esa dispersión; el Dow Jones cayó 4.29% y redujo su acumulado anual a 5.91%, rompiendo una racha de cinco meses consecutivos al alza; el S&P 500 cerró prácticamente plano con un retroceso de 0.45% y conserva 11.77% en el año; mientras que el Nasdaq avanzó 1.86% y extendió su liderazgo anual a 15.57%. La explicación está en la composición de cada índice: el alza en tasas castigó a las compañías industriales y financieras sensibles al ciclo económico que dominan el Dow, mientras que el Nasdaq encontró soporte en semiconductores y en las empresas vinculadas a inteligencia artificial, cuyo ciclo de inversión continúa firme. A nivel global, el ACWI retrocedió 1.26% y mantiene 11.84% acumulado en el año.
El origen de la presión que atraviesa a los mercados está en el frente energético. El petróleo volvió a repuntar, con el WTI avanzando 5.43% para cerrar en 90.42 dólares por barril y acumular 57.47% en el año, mientras que el Brent superó los 100 dólares ante la falta de tránsito seguro por el Estrecho de Ormuz. El oro, en contraste, retrocedió 6.55%, un comportamiento atípico frente al riesgo geopolítico que se explica por el repunte en las tasas reales y la fortaleza del dólar. El Bitcoin avanzó 6.05% y el cobre cerró prácticamente sin cambios, conservando 16.53% en el año.
Esa presión inflacionaria fue el argumento central de la decisión de la Fed del 16 de septiembre. El Comité votó de forma unánime por el alza, citando la resiliencia de la economía estadounidense y los precios del petróleo. Warsh describió el movimiento como el retiro de una dosis acomodaticia más que como un endurecimiento, pero las proyecciones fueron contundentes: 16 de los 18 participantes anticipan al menos un alza adicional antes del cierre del año. La reacción en el mercado de deuda fue severa, con todos los segmentos cerrando con pérdidas superiores a 2.5% en el mes y el bono a 30 años alcanzando 5.63%, su mayor nivel desde 2002, presionado también por el deterioro fiscal y una abundante oferta de deuda corporativa.
El efecto más visible de este movimiento en el mercado local fue el cambiario. El peso mexicano se depreció 6.32%, la mayor caída desde junio de 2024, que lo convirtió en la divisa más castigada entre los principales tipos de cambio. La moneda pasó de 16.86 pesos por dólar el 4 de septiembre, su mejor nivel del año, a cerrar alrededor de 18.07, borrando prácticamente toda la apreciación acumulada en el año. El detonante fue la reducción del diferencial de tasas con Estados Unidos: mientras la Fed subió su tasa, BANXICO la mantuvo en 6.50% en su reunión del 24 de septiembre y señaló que no reaccionará de forma mecánica a las decisiones de su contraparte. El IPC retrocedió 1.86% en el mes borrando su ganancia anual.
En síntesis, septiembre trajo un cambio de régimen en las expectativas: la discusión dejó de ser cuándo llegarían los recortes y pasó a ser cuántas alzas adicionales serán necesarias. En este contexto, el Comité de Inversión de Grupo Inversión implementó dos ajustes en las carteras durante el mes. En renta fija, redujo la única posición con duración mayor a tres años, acotando la sensibilidad de los portafolios ante un movimiento en tasas que se concentró precisamente en la parte larga de la curva. En renta variable, incrementó 50% la exposición a mercados emergentes, decisión sustentada en valuaciones atractivas y en proyecciones de crecimiento en utilidades particularmente sólidas para la región, aprovechando el ajuste reciente en estos mercados derivado del fortalecimiento del dólar.